1. La Jarcia Fija (Los «cables» que sostienen el palo)
- En el Río de la Plata, a veces los barcos pasan años sin cambiar los obenques.
- Punto clave: Mirá las terminales de acero. Si ves «pelos» cortados o rastro de óxido, hay que cambiar todo. Un palo que se cae es un accidente carísimo.
2. El estado de las Velas
- No te quedes con la foto del barco navegando. Hay que pedirlas y tocarlas.
- El «ruido»: Si el Dacron suena como un papel celofán, todavía tienen vida. Si parece una sábana vieja y blanda, están estiradas y el barco no va a caminar bien contra el viento.
3. El Quillote y la Sentina de Velero
- A diferencia de las lanchas, acá el peso cuelga.
- Los pernos: Hay que mirar las tuercas de los pernos del quillote en la sentina. Si hay grietas alrededor o mucho óxido, el barco pudo haber tenido una varadura fuerte contra un banco de arena.
4. El Motor Auxiliar
- Aunque es un velero, el motor interno (o el fuera de borda) tiene que ser confiable para entrar y salir del puerto. Revisar el sistema de refrigeración por agua del río es vital.

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